De nuevo la primavera florece y con ella esa energía de renacimiento y creatividad. El día se alarga y el sol empieza a acariciar con calor y sutileza. Los ciclos se repiten constantemente en la naturaleza y dentro de cada uno de nosotros.

Escuchar los ritmos, las energías que acompañan cada estación, la vida que late en cada momento … Respirar profunda y conscientemente, permitir que el aire llegue a todo el cuerpo para después desprendernos  de él y volver a llenar-nos en el siguiente suspiro. Dejarse mecer por todos estos movimientos, y permitir sencillamente que la vida nos viva, con aceptación, amor y un sentimiento que resuena a algo “sagrado” y “mágico”.

Bienvenida primavera, después del largo retiro que nos ha brindado el invierno acogiéndonos en su interior para interiorizar e integrar, llegas para permitirnos que aflore de nuevo la intuición y las ganas de crear y compartir.

Mis mejores deseos para que esta energía entrante os mime y os llene de presencia para poder observar como la vida brota de nuevo llenándonos de colores, canto, calidez y luz.

Un fuerte abrazo, Roser.